

En el mundo real, ya sea en huertas solares, aeropuertos o laderas de montaña, confiar únicamente en las señales de satélite no es una opción. La hierba alta, las estructuras de paneles o la vegetación densa hacen que los métodos de navegación convencionales no sean fiables. Por eso, nuestra solución se basa en la fusión de datos de varias fuentes clave: sensores de radar avanzados que desarrollamos internamente, algoritmos SLAM (localización y mapeo simultáneos) e inteligencia artificial. Gracias a SLAM, una máquina puede crear un mapa de su entorno en tiempo real y determinar al mismo tiempo su ubicación precisa dentro de él, todo ello con total independencia del GPS.
¿Qué significa esta ventaja tecnológica en la práctica? Resultados concretos y mensurables.
No nos detenemos aquí. En colaboración con el Instituto Checo de Informática, Robótica y Cibernética (CIIRC CTU), estamos trabajando en el siguiente paso de esta evolución. Nuestro objetivo inmediato es aumentar la superficie gestionada de forma autónoma a 95%. El objetivo para 2026 es una máquina capaz de cartografiar por sí sola un entorno desconocido y planificar automáticamente el flujo de trabajo de forma más eficiente. La laboriosa cartografía manual será cosa del pasado.
Una plataforma para cualquier máquina
Nuestra nueva unidad de control no es sólo una actualización para las segadoras Spider que nos sirven de principal banco de pruebas. Se trata de una plataforma robusta, modular y escalable, lista para su integración en una amplia gama de maquinaria especializada, como demuestra la reciente implementación en los tractores de montaña suizos Monotrac. Proporcionamos el cerebro que puede transformar casi cualquier máquina en un robot inteligente e independiente. Una nueva generación de autonomía ya está aquí, y está impulsada por la tecnología de Smaut.


